Abstraccionismo
Esta corriente surgió a partir de la segunda década del siglo XX como rechazo al impresionismo. La figura descriptiva, anecdótica y literal se abandonó en favor de la experimentación con formas y colores. Las normas aquí no corrían, y el todo vale se convirtió en el motor de artistas como Piet Mondrian, quien figura como el máximo expositor de este movimiento. Su obra simple, básica y en la que predomina el uso de los colores primarios, planteó una propuesta libre de complicaciones y exageraciones. Un mensaje claro y directo que la moda decodificó facilmente. “El modelo Mondrian de Yves Saint Laurent (1965) es la prueba de cómo una obra de arte puede dialogar consecuentemente con un vestido. El diseñador se preocupó de que los cortes de la prenda siguieran la misma intención de la pintura, con líneas simples y rectas que perfectamente podrían ser la extensión del lienzo sobre el que pintó Mondrian”, describe Acacia Echazarreta, curadora de arte del Museo de la Moda de Santiago. El mítico jumper marcó un precedente en las colaboraciones entre el arte y la moda al ser la primera prenda exhibida en un museo (Museo Metropolitano de Nueva York). Ese fue el comienzo de una creciente fascinación por esta colorida composición geométrica. Agatha Ruiz de la Prada tiñó del neoplasticismo de Mondrian su colección otoño-invierno 2009/2010, así también lo hizo Christian Louboutin con sus plataformas en amarillo, rojo, blanco y azul; Nike con unas encendidas sneakers y Narciso Rodríguez en su colección Resort 2012. El último gran rescate del pintor holandés lo realizó Miuccia Prada en su colección otoño-invierno 2011/2012. “Un acierto que no puede faltar en el armario esta temporada, eso sí, esta vez con un cierto aire old school y combinado con botas de pitón”, según publicó la revista S Moda del diario El País.