Mujer

El neceser, mi estiloso compañero de ruta

Con más de dos siglos de historia ya no es tan común como lo fue antaño, pero todavía hay muchas mujeres que no viajan sin esta chic maletita. Viene del vocablo francés nécessaire, que significa necesario. De ahí la idea de llevar lo indispensable para un femenino ?retoque?: un pequeño perfume, cepillo de pelo, cremas y maquillaje.

Fotos: Paula Ziegler / Asistente de fotografía: Ignacia Riffo / Maquillaje: Elisa Broussain, Rocío Alegría y Magdalena Cardemil

“El neceser de viaje se inventó en el siglo XIX, asociado al auge del ferrocarril y el barco, medios de transporte que en ese momento ofrecían mayor comodidad a quienes los usaban. Estos maletines se fabricaban en cuero y contenían pequeños frascos de cristal, cajas de plata, cepillos, espejos y utensilios para manicure, generalmente con mangos de marfil”, explica Pía Montalva, historiadora, diseñadora y autora del libro Morir un Poco. Moda y Sociedad Chilena 1960-1976.

 “Al igual que en el resto de Sudamérica la alta sociedad santiaguina trajo con sus viajes las tradiciones nobiliarias europeas y los estilos cosmopolitas de París. En particular, a finales de 1800 y principios de 1900, cuando comienzan las luchas de clases, el lujo se convierte en actitud de guerra y los objetos suntuarios, como el neceser de viajero, se transforman en recurrentes símbolos de poder. En aquella época lo ocupaban la ‘aristocracia’ local latifundista y la nueva clase burguesa”, dice Laura Novik,  socia de la consultora Blink Design y especialista en diseño de colecciones y comunicación de moda.

“Un básico”


Claudia Ferrer

“Mi neceser de viaje lo compré hace diez años en Ripley. En aquella época estudiaba periodismo en Santiago. Como todos los fines de semana viajaba a Rancagua a visitar a mis papás fue imprescindible tener uno para guardar mis cremas y maquillajes. Desde entonces lo llevo conmigo a todas partes, es un básico. Lo bueno que tienen estas maletitas es que te permiten guardar todos tus productos de manera ordenada y organizada. De hecho lo mantengo siempre completo y voy reponiendo las cosas que se me terminan. Recuerdo que antes de tener este neceser guardaba mis productos para el baño en un cosmetiquero, y era una lata porque se me reventaban las cremas y el champú, y se me estropeaban los pinceles de maquillaje. De chica me acuerdo del neceser que usaba mi mamá, era de cuero de cocodrilo, argentino, precioso”, cuenta Claudia Ferrer, dueña de la tienda Altamira,Objetos de Casa.

“Un accesorio que nunca me puede faltar”


María Pía Serrano

“Mi neceser de viaje es fundamental. Me lo regalo mi mamá hace un par de años en un viaje que hicimos al sur. Vivía reclamando porque se me daban vuelta los champús y las cremas en la maleta, porque los perfumes se me quebraban y porque no tenía un lugar fijo donde guardar todas mis cosas de baño cuando viajaba. Fue la solución a mi problema y desde entonces mis cosas están siempre en el mismo lugar. También lo uso como estuche de remedios, ya que tiene un espacio ideal para transportarlos. De chica recuerdo cuando mi mamá usaba el suyo; no me di cuenta de lo útil que era hasta que vi mi maleta llena de bálsamo. La primera vez que viajé con él fue a Buenos Aires. Hoy lo ocupo cada vez que voy fuera de Santiago. La verdad es que es un accesorio que nunca me puede faltar”, dice María Pía Serrano, periodista.

“Una cartera ordenada”


Carmen Gloria Vélez

“Mi primer neceser me lo regalo mi mamá cuando me casé, hace 40 años. Todavía lo ocupo para viajes cortos. Es realmente maravilloso. Hoy el que más utilizo es uno de cuero que me compré hace 20 años en Gucci. Es comodísimo, te permite guardar todas tus cosas de baño y maquillaje de manera superordenada. Además tiene una pequeña bandejita para poner las joyas y un espejo muy útil. En buenas cuentas es una cartera ordenada. Recuerdo que el primer viaje que hice con él fue a Buenos Aires y después a Europa. Hasta el momento no me han puesto ningún problema por llevarlo conmigo en el avión. Además del que me regaló mi madre y del que yo me compré, tengo otros. Uno de cuero, muy antiguo, que perteneció a mi padre, y otro color rojo que heredé de mi madre. Esos los ocupo para guardar otro tipo de objetos”, cuenta Carmen Gloria Vélez. 

“Una especie de amuleto”


Carolina Lagos

“Durante muchos años ocupé un neceser de viaje que heredé de mi abuela. Era mi regalón. Estaba cargado de historias, viajes y vivencias familiares. Sin embargo, lo perdí hace poco tiempo en una mudanza, y mi amiga Victoria Román me regaló este de ecocuero color naranjo. Para mí el neceser es vital e imprescindible. Es una gran ayuda para las mujeres, porque ordena, organiza y reúne. En él guardo mis cremas, perfumes, bloqueador solar, maquillajes, tijeritas, termómetro y, por supuesto, toda clase de remedios, desde una simple aspirina hasta antibióticos. Me da seguridad saber que siempre está conmigo. Es una especie de amuleto. Lo llevo a todos lados: a viajes fuera de Chile y a la playa los fines de semana”, cuenta Carolina Lagos, directora de Blanco, Eventos & Comunicaciones.

Gracias por leer este artículo. Si quieres puedes dejar un comentario, estos son siempre leidos y bien apreciados.
También puedes compartir esta información utilizando los siguientes servicios:

#{message}

gravatar

por: #{author}

#{date}

Consorcio Periodístico de Chile S.A. Derechos reservados
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.
¿Necesita Información Comercial?  ¿Desea Contactarse con el Área Editorial?  >Términos y condiciones de uso  >Política de Privacidad