En Chile se conoce como tapado el clásico abrigo liviano que se lleva sobre un vestido ligero, generalmente sin mangas, cuyo largo no sobrepasa la mitad de la pantorrilla. Esta pieza, muy popular en los años 60, se adopta principalmente en primavera o verano. Sin embargo, en sus orígenes el tapado era básicamente una prenda de abrigo que compensaba el empleo de ropas muy delgadas durante las estaciones más frías del año.
Las primeras referencias al tapado se remontan al momento previo a la Revolución Francesa, cuando la reina María Antonieta abandona sus aparatosos ropajes y los reemplaza por delicados vestidos blancos de muselina o batista que combinan a la perfección con su recién inaugurado jardín inglés. La ‘chemise a la Reine’, nombre que recibe la indumentaria en cuestión, escandaliza a la corte francesa porque imita una vestimenta interior: la camisa. La soberana acostumbra usarla con un tapado. Es decir, bajo un abrigo de cintura alta, similar a la levita masculina, de color oscuro, apodado redingote.
Veinte años después, el emperador Napoleón Bonaparte, con el objeto de estimular la deprimida industria de sedas de Lyon, prohíbe la importación de telas de algodón. Por su parte, la emperatriz Josefina se encarga de promover un nuevo estilo acorde con las aspiraciones de la naciente burguesía. Reaparecen así tafetanes, terciopelos y brocados.
A comienzos del siglo XX, la ola modernizadora que afecta a la indumentaria de las mujeres propicia inéditos modos de entender el cuerpo femenino. Al margen de sus diferencias estéticas, los diseñadores del momento, Poiret y Chanel, se empeñan en aligerar vestimentas y desnudar brazos. El tapado regresa entonces en gloria y majestad. El costurero lo trabaja como abrigo de noche, provisto de exóticos bordados y cuellos de piel. Mademoiselle Coco Chanel lo piensa como complemento inseparable del sencillo traje camisero. De este periodo datan sus famosos conjuntos de seda y terciopelo, en los que el forro del tapado replica la tela del vestido.
En los 60 el jumper fabricado en jersey, que deja a la vista brazos y piernas, propuesto por Cardin, Saint Laurent, Quant y Courrèges, se complementa con casacas y miniabrigos de la misma tela. En nuestro país las nacientes boutiques Laura Rivas y Luz Lyon reproducen esta tendencia. A comienzos de 1969, durante el II Festival de la Moda de Viña del Mar, los conjuntos de vestido y tapado confeccionados en un nuevo material, el orlón, se adjudican varios premios del jurado.
* Historiadora, diseñadora, autora del libro Morir un Poco. Moda y Sociedad en Chile 1960-1976.
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