Mujer

María Teresa Diez: ¡Arriba las cucharas!

No, no es una sibarita. Es feliz cuidando su huerto y preparando tortas y panqueques, pero no es una sibarita. Serlo implicaría solo comer y pasarlo bien y olvidarse de las diferencias sociales que existen en el mundo. Olvidarse que mientras algunos prueban un manjar, otros mueren de hambre. Por eso su libro Asalto a las Cocinas es una mezcla de exquisitas recetas y de dulces y de otras más agrias reflexiones. Con una pizca de humor negro y varios 'robos' de platos, la periodista María Teresa Diez invita a comer, pero también a pensar. Así es este texto que cuenta con ilustraciones de Hervi.

Fotos: Raúl Araya / Maquillaje: Rosario Valenzuela

Si los nietos de María Teresa Diez no quieren comer, ella les recuerda que en otro lugar del planeta hay niños que serían felices con un pedazo de pan. No se trata de amargarlos -los adora-, pero cree que hay que enfrentarse a las verdades desde el principio. Eso sí: está lejos de ser una abuela-bruja. Junto a uno de sus nietos, por ejemplo, secó las semillas de un tomate cherry. Las plantaron, esperaron algunos meses y entonces le mostró la magia: juntos comieron los primeros frutos que surgieron de esas pepitas...

El jardín de su casa no es grande (tiene que compartir ese espacio con sus dos perros belgas), pero hay naranjas, limones, mandarinas, una higuera, un cerezo y una pequeña huerta donde planta albahaca, tomillo y todo lo que pueda. Dice que no hay nada mejor que comer una fruta o una verdura a la que vemos crecer. “No hay ahorro (en tener una huerta en casa), y si lo hay es mínimo. Es el placer de comer algo que de verdad es sano, algo que tú hiciste”, dice esta periodista que en algún momento fue crítica gastronómica. María Teresa aclara que no es una experta en la cocina, pero esa idea de compartir sus preparaciones junto a su familia y amigos le encanta. Cuenta que en vez de cocinar horas y horas una carne en la que ella prácticamente no interviene (“eso para mí no es cocinar”) prefiere hacer panqueques casi transparentes de delgados y ponerles muchas salsas ricas preparadas por ella.  O tortas, muchas tortas.

Cuando decidió escribir su primer libro de cocina (antes había publicado Profecías del Fin del Mundo y Viaje al País Interior) tuvo claro que no podía mostrar solo recetas, sino que debía estar presente su visión de la humanidad. Así nació la idea de Asalto a las Cocinas, que acaba de publicar la editorial Hueders.

Este libro es contado por María Teresa Diez y por una amiga a la que supuestamente conoció en un parque. La amiga (ficticia) se llama Ella y es inglesa. “Empezamos a conversar como si nos conociéramos desde hace tiempo. En ese primer momento nos unió tener la difícil edad de las gallinas que no se cuecen al primer hervor, ni cuarentonas que aún pretenden seducir ni dulces ancianitas de pelo blanco y sonrisa encantadora. En resumen, la década de la transparencia: nadie te ve, nadie te mira”, cuenta la autora en el libro. Y unas páginas más adelante comienza a aparecer su ironía al hablar desde los orígenes de la cocina: “Quisimos empezar el cuento desde el principio, para saber qué pasó cuando recién habíamos dejado de ser monos. Después de estudiar el asunto creemos que haber bajado de los árboles no ofrece mayores garantías”. Además de las reflexiones de la autora, hay extractos de  textos de Leonardo da Vinci,  Friedrich Nietzche, Muriel Burbery, Marcel Proust y Anton Chéjov, entre otros autores. Un ejemplo: una cita de Doris Lessing grafica las reflexiones de Diez sobre la hambruna: “Si culpamos a nuestros antepasados del tráfico de esclavos, ¿de qué nos culparán nuestros descendientes a nosotros? Es muy fácil de adivinar. Dirán que una mitad del mundo se atiborraba de comida mientras la otra mitad pasaba hambre”.

Esos pensamientos van intercalados, por orden antojadizo, de los platos que más le gustan a la autora. Las recetas incluyen kebabs de cordero, pato lacado de Pekín, berenjenas de Szechuan y cuscús marroquí de siete verduras. ¿Postres?: crema catalana, sorbete de limón y torta nevada, entre otros.

“Este es el libro que yo hubiera querido leer, es caprichoso”, aclara esta periodista que también dicta unos talleres llamados Escritura del Corazón. Esos cursos le han servido para confirmar que los sabores marcan nuestras vidas. “Mucha gente recuerda lo que comió en un funeral o cuando nació su hijo, porque la cocina es parte de todo”, explica.

Ahora tiene en mente un libro de cocina para niños que hará junto a sus nietos. De alguna manera este Asalto a las Cocinas y el texto nuevo que publicará son sus formas de buscar felicidad. Tal como la que encuentra en su huerta o preparando recetas para su familia. “La comida te da felicidad dentro de lo que puedes tener. Y hacer una huerta es crear un pequeño mundo para estar mejor... Es que hay que pensar en cosas pequeñas porque las grandes están en manos de otra gente”, dice.

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