Producción: Lorena Valenzuela S. / Maquillaje y pelo: Carla Gasic y Lorena Molina. / Vestuario: Carolina Herrera primavera-verano2012.
Estás lista, Lieve?, pregunta el fotógrafo. Ella mueve afirmativamente la cabeza, rápidamente agita los brazos y hace una mueca para liberar presión y relajar la mandíbula. Ahora sí, está lista. En unos segundos ya no queda nada de la alumna de 4° medio que no tiene claro qué va a estudiar, de la niña que se pone roja cuando se le hace una pregunta, de la que se acomplejaba por ser mucho más alta que sus compañeras de curso, de la que siempre trata de usted (“por si acaso”) y menos de la Lieve (16) que nunca creyó que podría ser modelo. Frente a la cámara, y enfundada en un vestido de alta costura de Carolina Herrera, se transforma.
En su casi 1,80 m de estatura todo parece calzar a la perfección. Algo que notaron inmediatamente los directores de casting de Calvin Klein cuando, en febrero de este año, la eligieron para ser una de las dos modelos exclusivas del diseñador en el NYFW. Eso significó que en ella se probó el calce de cada uno de los looks de la colección. “Es un superreconocimiento. Las modelos que son seleccionadas como exclusivas son generalmente las ‘nuevas caras’ y es tan importante quién es elegida que antes del desfile sus identidades son reservadas en el más absoluto secreto”, dice María de los Ángeles Paul, directora de Elite Chile.
Los representantes del diseñador estadounidense no fueron los primeros en reconocer en serio el potencial de Lieve. La primera fue una compañera de colegio y amiga quien, sin preguntarle, envió sus fotos a la agencia de modelos Elite Chile. “Yo nunca me había creído el cuento de ser modelo (…) Eso hasta que mi amiga mandó las fotos. Lo divertido es que ella puso su celular como primer contacto y el mío como segundo. Bueno, a ella se le perdió el teléfono y cuando vieron mis fotos la llamaron pero, claro, nadie contestó. Seis meses después llamaron a mi teléfono y fui a mi primera entrevista con Elite”, recuerda. “Al principio, cuando mi amiga mandó las fotos, me dio mucha lata. No tengo la autoestima tan alta y soy bien tímida, entonces ser modelo se veía como muy lejano. No era algo que creyera que efectivamente pudiera pasar, aunque muchas veces me habían dicho que podría ser modelo. Como soy muy alta, acá en Chile siempre me lo decían mis amigos, amigos de mis papás, incluso en la calle. Nunca me lo creí. Por eso cuando se dio la posibilidad de participar en el concurso Elite Model supe que tenía que prepararme harto e ir a las clases que daban en la agencia. Se ve muy fácil pero para mí no fue tanto”. Lo que más le costó, dice, fue posar para la cámara. “Para eso hay que tener harta personalidad y ser bien atrevida. Eso tuve que aprenderlo, no es algo que sea natural en mí. Igual darme cuenta y superarlo me ha ayudado, en general, para tener más confianza”.
Sobre su llegada a la agencia, la directora de Elite rememora: “A esa primera entrevista la acompañó su papá. Aunque él nos conocía de nombre quería saber cuán serio era esto. Cuando entró a la agencia me sorprendió que llegara a las clases que les hacemos a las principiantes, en micro. A todas las demás las venían a buscar, pero Lieve se volvía sola. Superresponsable. Sus papás le ponían una hora y ella la respetaba. Quizás fueron esas cosas las que nos hicieron pensar que estaba mucho más preparada que otras niñitas”.
De padre belga y madre francesa, Lieve, ganadora del Elite Model Look en Chile y tercer lugar del certamen en su versión internacional, nació en Francia pero a los seis años ya estaba viviendo en Chile. En el 2002 sus padres decidieron venir al país con toda la familia de vacaciones y se encantaron con lo que vieron. Volvieron al año siguiente, pero para quedarse. Abrieron una agencia de turismo boutique y de eso ha pasado más de una década. Hoy la modelo tiene residencia definitiva en Chile.
Aprender a caminar
Lieve nunca se había puesto tacos hasta que partió la primera clase con el modelo y bailarín Lennox Douglas, encargado de enseñar cómo moverse a las recién llegadas a Elite Chile. “Al comienzo apenas podía caminar”, recuerda Douglas. “Nunca me quise poner tacos porque como siempre fui más alta que los demás, me daba plancha”, explica Lieve.
Independiente de sus evidentes carencias sobre zapatos altos, según Douglas, era imposible no reconocer su potencial. “Ella es supermatea, piensa todo. Cada paso lo pensaba, se tomó esto como un estudio. De todas maneras se necesitó mucho para darle la confianza y hasta el último momento ella se ponía roja cada vez que tenía que subirse a la pasarela. Por suerte que en el concurso en Shanghái le pusieron un vestido largo, porque si no todo el jurado se habría dado cuenta de que le temblaban las rodillas. Poco a poco se la creyó, incluso se compró unos zapatos más altos. Después de eso nadie la paró”.
Pero antes de subirse a los tacos, Lieve tuvo que convencer a sus papás de que ella quería trabajar en las pasarelas. Así recuerda su madre, Anne Simon, la petición: “Cuando Lieve nos habló de esta oportunidad de trabajar en el modelaje, Mark (mi marido) y yo pensamos que podría ser buena experiencia. Pero siempre y cuando se comprometiera a priorizar sus obligaciones escolares. Sobre todo este año que está en cuarto medio, un año muy importante porque debe dar el bacchalaureat (examen que en colegios adheridos al sistema francés es equivalente a la PSU)”.
Algo que también Lieve se toma en serio. “Cuando gané el concurso (Elite Model Look), mis papás se dieron cuenta de que podría ser algo bueno para mí. Aunque no esperan que haga un futuro en esto. Yo definitivamente quiero hacer una carrera universitaria, y ellos siempre están ahí para recordármelo. Por eso desde que llegué de los fashion week (a fines de marzo) no he trabajado mucho. Precisamente no he querido porque el año pasado se me hizo muy complicado, siempre estaba perdiendo clases, preparándome para el concurso. Y como cuarto medio es harto trabajo, no tengo tiempo para hacerlo todo. Hago solo cosas bien elegidas. En verdad trato de minimizar mis ausencias de clases”, dice.
Aunque no sabe en qué se especializará, lo que sí tiene claro es que sus estudios universitarios los hará en Francia, donde tendrá más acceso -si es que sus clases lo permiten- a castings y a participar en campañas editoriales. “Mi hermano está estudiando cerca de París y me gustaría entrar a la universidad allá. Estar cerca de él y si sale algo en modelaje también sería muy bueno”, asegura.
María de los Ángeles Paul está convencida de que esas oportunidades aparecerán. De hecho el stand by en que, por ahora, se encuentra su carrera internacional responde a su compromiso con terminar sus estudios más que a la demanda de las agencias internacionales. “En Europa mueren por ella. Además la quieren de Ford y de otras agencias en Estados Unidos. Por ejemplo, ahora está preseleccionada para la campaña mundial de Topshop, y que se concrete depende exclusivamente de si la marca puede esperar hasta sus vacaciones. Aunque sea la campaña más fabulosa, sus papás prefieren que respete sus clases. En ese sentido yo los he respetado también y creo es lo más sabio que podemos hacer ahora. Lo sano es que ella termine el colegio y que después de eso la movamos en Europa”.
Next top model
Trece desfiles en dos meses (durante febrero y marzo de 2012). Un récord que ninguna otra modelo de Elite Chile había conseguido, eso teniendo en cuenta que esta era la primera vez que salía del país para desfilar profesionalmente. Y no lo hizo con cualquier casa de moda sino con algunas de las más prestigiosas. En el London Fashion Week estuvo en la pasarela de McQ (una de las líneas de la marca Alexander McQueen), Topshop Unique, Burberry Prorsum y Antonio Berardi; en Milán desfiló para Just Cavalli, y en París (“los bookers franceses se fascinaron con ella. Ese es el mercado que más engancha con Lieve”, asegura la directora de Elite Chile) lo hizo para Chloé, Cacharel, Rochas, Costumes National, Sacai, JW Anderson y Roland Mouret. Y claro, en Nueva York logró una exclusiva con Calvin Klein. “Ah, además hice unas fotos para una revista… pucha, no me acuerdo cómo se llama, era AI algo (periodista, maquilladora y productora al unísono: ¿ID?) Sí, esa, ID. O sea no esperaba lo que pasó, para nada. Igual en todas las semanas de la moda hay mil desfiles y pensaba ‘bueno, por lo menos uno me va a salir’. Pero nunca esperé que fuera tan bueno. Aunque fue la primera, esta temporada resultó ser increíble para mí”.
Al verla sobre la pasarela, Anne, su mamá, dice sentirse orgullosa. “Prefiero las fotos donde ella aparece natural, con poco maquillaje, porque la reconozco. Me gustó mucho en los desfiles de Calvin Klein, Cacharel y de Chloé, por ejemplo. Es increíble ver a mi niña, de poco más de 16 años, desfilar con tanta seguridad”
Esta era también la primera vez que Lieve se enfrentaba a un casting masivo de modelos profesionales. “Había que esperar mínimo dos horas para cada uno y cuando pasabas solo alcanzabas a estar un minuto. Si te llamaban al día siguiente, igual te pedían que volvieras varias veces. ¡Una vez lo hicieron a las 4 a.m. para verme de nuevo!”, recuerda. En esta aventura por las semanas de la moda, a diferencia del concurso de Elite en Shanghái, adonde fue con su mamá, Lieve viajó sola.
En Londres compartió departamento con la modelo chilena Gabriela Fuentes y con la mamá de esta, Pamela Beatting, quien se sorprendió de su capacidad para desenvolverse. “La vi supersegura haciendo lo que le gusta. Porque el mundo de la moda le encanta. Ella se movía bien independiente y me sorprendió lo madura que es para su edad. Si tenía que estar temprano, ponía su despertador y el día antes dejaba todo más o menos listo. Para ser la más chica del grupo, y superregalona, era muy responsable”, dice. Gabriela agrega: “Nos hicimos muy amigas. Creo que a diferencia de las otras, a nosotras si nos decían que no, no era tan terrible. Nos apoyamos mucho en eso”.
“No cualquier persona de su edad es capaz de superar las exigencias de las semanas de la moda. Yo la noto superconfiada con el hecho de viajar y conocer gente. Se maneja con los idiomas, así que no tiene problemas para relacionarse. Eso es un plus. Me da confianza de que lo va a hacer superbién”, asegura la directora de Elite Chile.
La moda para Lieve
En el desfile de McQ le pidieron que se decolorara la cejas. Lo hizo, pero le cargó. Apenas terminó la presentación se las tiñó, pero sola. “Salió todo mal, porque me quedaron demasiado oscuras”, recuerda. Para Calvin Klein le sugirieron cortarse el pelo corto, con chasquilla y que se lo pintara de negro (al estilo de la actriz Rooney Mara, en la película La Joven del Dragón Tatuado). Pero eso lo encontró muy extremo y se negó. Aunque lo suyo, dice, no es seguir tendencias a ojos cerrados, sí está dispuesta a modificar su imagen para algún diseñador. Pero esta vez haber seguido la recomendación del equipo de Calvin Klein y modificar su look por uno tan audaz, la habría limitado para los otros desfiles de Londres y París.
“Cuando comencé no cachaba absolutamente nada. Me decían el nombre de un diseñador y yo decía: ¿quién? Claro, veía revistas pero no me apasionaba. No soy ‘niña fashionista’ ni nada por el estilo, no le doy tanta importancia a la moda. Igual es entretenido, es lindo. Sobre todo cuando uno ve a diseñadores secos o el proceso de una colección. Conocer eso de cerca me ha ayudado a apreciarlo más”.
Lieve no se encandila fácilmente. “En el desfile de Calvin Klein vi de cerca a Lara Stone, ella me gusta mucho. En los desfiles había otras famosas pero no me atreví a hablarles. Lo que sí me di cuenta es que en la mayoría de los desfiles, aunque están bien separadas las top de las que recién comienzan, cuando se daba la oportunidad de juntarse las famosas no parecían creerse tanto el cuento. Eso me encantó”, cuenta.
¿Tienes nuevas rutinas de belleza ahora que eres modelo? Siempre he sido superdeportista y hago harto deporte en el colegio. Aunque ahora he estado medio floja. Soy mucho de cremas y me cuido desde siempre la piel. La verdad es que uso poco maquillaje. Por eso siento que mi rutina no ha cambiado tanto. Lo único diferente es que antes me lo comía todo. Iba siempre al McDonald’s. Siempre. Ahora me he tenido que limitar. Ya no voy tanto, pero voy.
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