Moda

El legado de un provocador

ÚNICO. A dí­as de cumplir 60 años, el diseñador consolida su estatus como í­cono fashion más allá  de los vaivenes del mercado. Eso gracias a su carácter irreverente y visión artí­stica sin concesiones.  Así­ lo demuestra la exposición The Fashion World of Jean Paul Gaultier: From the Sidewalk to the Catwalk, que se inauguró hace un mes en el De Young Museum en San Francisco. Esta exhibición itinerante revisa su trabajo desde sus inicios, a fines de la década de los 70, hasta la fecha.

  • Revista Mujer

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¿Qué se necesita para ser un diseñador exitoso?”, le preguntó un estudiante de diseño al ícono de la moda Jean Paul Gaultier hace unas semanas, durante una conferencia en la Academy of Arts University de San Francisco. A casi cuatro décadas desde que creara su casa de moda, y a días de cumplir 60 años, la respuesta del francés fue simple pero poderosa: “Tener pasión. No solo por la moda, también por la comida y por todo en general. La pasión es lo que hace la vida bella”. 

El encuentro con aspirantes a diseñadores de moda se realizó con motivo de la inauguración de la exhibición The Fashion World of Jean Paul Gaultier: From the Sidewalk to the Catwalk (El Mundo de la Moda de Jean Paul Gaultier: Desde la Vereda a la Pasarela) en el DeYoung Museum de la misma ciudad. La exposición, en la que él participó como asesor creativo, estará abierta hasta el 19 de agosto y después recorrerá ciudades como Madrid y Rotterdam.

La exhibición revisa su aporte al mundo de la moda, el cine, la música y la cultura popular. Es una celebración al talento inagotable del que se conoce como el niño terrible de la alta costura francesa. El apodo se lo ganó en los inicios de su carrera gracias a colecciones en las que desafiaba los límites de la belleza y de las convenciones sociales; además de ocurrencias mediáticas inéditas como cuando, con un aviso en el diario francés Libération, buscó a las protagonistas de sus primeros desfiles. El anuncio decía: “Diseñador no conformista busca modelos poco usuales, las convencionalmente bellas por favor no aplicar”.

“Quise hacer esta exposición con Jean Paul Gaultier porque más que cualquier otro maestro de la alta costura él tiene gran humanidad. Además de su virtuosismo técnico, su imaginación fantástica y sus geniales colaboraciones con otros artistas, Gaultier instaló una mirada abierta sobre la sociedad, mucho más loca y sensible, donde todo el mundo se puede sentir libre con su propia identidad y estilo. Él inició tendencias, no las siguió, y eso explica por qué es uno de los grandes. Esta exhibición más que una retrospectiva de su pasado es un link con el presente visto a través de sus ojos”, dice la directora del Montreal Museum of Fine Arts y creadora de la exposición, Nathalie Bondil.

En febrero de este año el diseñador reflexionó sobre ese presente en un artículo del New York Times. “Ya no puedo ser ni el favorito del mes, del año, ni siquiera de la década. ¡Es que ya han pasado 35 años! Lo que sí puedo decir es que he tenido suerte, veo a la gente que estuvo conmigo en los comienzos y soy  el único que sigue vigente. Sigo siendo querido, pero no por las mismas razones que antes”, dijo en esa oportunidad.

Gaultier acaba de realizar el vestuario para una nueva versión del ballet La Bella Durmiente y firmar con Coca-Cola Light como su director creativo para Europa. También, a través de su cuenta oficial en Twitter, lanzó una campaña para llegar a los 60 mil seguidores antes de su cumpleaños el próximo martes 24.

El pequeño creador
Era muy pequeño cuando vio en la televisión a una mujer que le cambió la vida. Ella llevaba un atuendo provocador, lleno de encajes y colores, pero lo que más llamó la atención de Jean Paul Gaultier fueron sus medias de red. Esas medias lo inspiraron a dibujar, a crear bocetos de elaborados vestidos. “En el colegio siempre fui rechazado por no ser lo suficientemente bueno, lo suficientemente masculino. Por eso dibujaba todo el día”, declaró el diseñador en la inauguración de la exhibición en San Francisco. 

Esa obsesión por dibujar no caía bien entre sus profesores y compañeros. En una oportunidad una profesora lo obligó a pegarse uno de sus dibujos en la espalda y pasearse por todo el colegio. Quería humillarlo, pero no lo logró. “Ella quería enseñarme una lección,  ponerme en vergüenza, pero consiguió el efecto contrario. Me demostró que con mis dibujos yo podía ser diferente, único y llamar la atención”, como dijo.

Su abuela Marie, dueña de una peluquería en un suburbio de París, fue otra de sus influencias. Durante las tardes que pasaba en su salón se dedicaba a recrear los atuendos de las clientas, leer las revistas de moda e interiorizarse del mundo femenino. Fue ella quien le dio la confianza para mandar sus bocetos a diferentes casas de moda. Y gracias esa iniciativa, a los 17 años, y todavía en el colegio, fue reclutado por el diseñador Pierre Cardin, quien le dio su primera oportunidad como asistente en su casa de moda. “Con Cardin pude ver de cerca la alta costura por primera vez.  Con él hice mis primeras pruebas, lo pude acompañar en ese proceso. Él me enseñó que lo que tenía que hacer era dibujar, dibujar y dibujar”, dijo en una entrevista con el sitio oficial de la Primera Dama francesa, Carla Bruni (www.carlabrunisarkozy.org).

Allí estuvo seis años y ejerció diferentes cargos como representar a la marca en el sudeste asiático. Nunca tuvo estudios formales de diseño. Seis años después, en 1976 -y una vez terminado su trabajo con Cardin-, presentó su primera colección individual. “Me fui de Cardin sin un plan. Claramente no me veía liderando un imperio como el que manejo hoy. Perfectamente podría haber sido toda mi vida director creativo de otra casa de moda, pero no lo hice. Me lancé directamente al vacío y lo hice sin dinero, por supuesto. La primera etapa la financié con trabajos que hacía freelance”, dijo al mismo sitio web francés. Esa osadía sería el sello que lo acompañaría durante toda su carrera.

Rompiendo esquemas
Lideró una generación de provocadores diseñadores de alta costura que cuestionaban los referentes de la elegancia y del ‘buen gusto’. Al igual que John Galliano, Thierry Mugler y Christian Lacroix, Gaultier incorporó a la moda elementos de la cultura urbana, de la ambigüedad sexual y se inspiró en el cine y la música para dar forma a su estilo característico.

 Su primer impacto mediático fue en 1985, cuando reinventó la ‘falda para hombres’ para su colección Y Dios Creó al Hombre. Después vino la idea de llevar la ropa interior al exterior, tendencia que masificó con su ya legendaria colaboración con Madonna, para quien creó en 1990 el vestuario de su gira Blond Ambition, que incluía el reconocible sostén cónico. Y en 1993 se inspiró en el look de los judíos ortodoxos, y los presentó sobre la pasarela como ‘Chic Rabbis’, provocando una polémica a nivel internacional.

Su batalla más rebelde ha sido la de derribar los límites de la identidad sexual. “Casi todo puede ser usado tanto por un hombre como por una mujer. La ropa en sí misma no tiene género. Lo que antes era considerado masculino hoy es femenino, y viceversa. En toda mi carrera yo he tratado de igualar los sexos: una mujer puede ser tan femenina con un pantalón de vestir como un hombre ser masculino usando una falda”, dijo a la revista Vogue de EE.UU.

Con ese mismo sentido rupturista ha colaborado en el cine. Entre  sus vestuarios más reconocibles están los de El Cocinero, el Ladrón, su Mujer y su Amante (1989), dirigida por Peter Greenaway;  El Quinto Elemento (1997), del francés Luc Besson, y su duradera relación profesional con el español Pedro Almodóvar. Realizó parte del vestuario de Kika (1993), La Mala Educación (2004) y de su última película, La Piel que Habito (2011). Su última musa pop fue la cantante Amy Winehouse. Pocos meses después de su muerte Gaultier presentó su colección primavera-verano 2012 inspirada en su característico look.

“Él realmente ama estas ideas locas, y es muy inteligente a la hora de hacerlas realidad. La moda le da el espacio para explorar en su imaginación”, dijo sobre esta presentación la columnista de Vogue Harriet Quick. La familia de Winehouse lo acusó de oportunismo, de explotar el lado más oscuro de Amy (con modelos fumando en la pasarela y usando velos negros), pero para Gaultier la controversia es parte del juego. Y no será la última vez que provoque con una de sus creaciones.  Si no, no sería Jean Paul Gaultier.

La exposición


The Fashion World of Jean Paul Gaultier: From the Sidewalk to the Catwalk, es la primera muestra dedicada exclusivamente al diseñador y reúne más de 140 piezas. Se pueden ver desde prendas de alta costura pasando por dibujos, vestuario para películas, videos de pasarela, fotos editoriales hasta maniquís animados. La exhibición está organizada en seis temáticas que representan las distintas obsesiones del diseñador:

-La Odisea de Jean Paul Gaultier: una introducción a su vida y trayectoria.
-El Boudoir: explora en la fascinación del diseñador con la ropa interior femenina.
-A Flor de Piel: muestra piezas inspiradas en el sadomasoquismo y el body art.
-CanCan Punk: esta sección es un reflejo de su mezcla de elegancia con las tendencias más rupturistas.
-Jungla Urbana: a través de vestidos de alta costura se reflejan sus influencias multiculturales.
-Metrópolis: revisa sus colaboraciones en películas y con figuras de la música como Madonna, Kylie Minogue y Tina Turner.