EN LA MISMA FRECUENCIA
Carolina Provoste y Alfredo Bravo
"Con mi marido nos conocimos porque yo era operadora de tráfico aéreo en el aeropuerto de Tobalaba y él pilotaba aviones ahí. Fue algo muy loco, porque le gusté solo a través de mi voz. No éramos muchas mujeres, así que Alfredo empezó a hablar con cada una hasta que me encontró. Nos pusimos a pololear y un tiempo después comencé a trabajar en la torre de control del Aeropuerto Arturo Merino Benítez, y él como piloto de Lan. Un día, Alfredo venía llegando de un vuelo y tenía que pedir autorización para aterrizar. De repente, por la frecuencia de la radio me dice '¿Carolina?'. Yo me descoloqué, porque eso está fuera de todo protocolo, está prohibido salirse de la fraseología aeronáutica. No entendía qué le pasaba. Después vino la pregunta: '¿Te quieres casar conmigo?'. Le dije altiro que sí, porque tenía que seguir coordinando los vuelos. Todavía tengo la grabación en la que digo: 'Sí, quiero. Tiene permiso para aterrizar'".
POR UN PORTILLO
Macarena Haggar y Maximiliano Barros
"Max es ingeniero, pero su hobby es la fotografía, y yo soy profesora de básica. Un día le pedí que me ayudara a tomarle fotos a los niños de kínder para hacer un CD de regalo. Llegó al colegio y nos tomó fotos haciendo distintas actividades: en clases, actos y juegos. De repente Max me propone jugar al corre el anillo con los niños, para poder integrarse más con ellos y hacer mejores fotos. Yo le dije que ese juego era muy aburrido, que mejor jugáramos al corre la guaracha, pero insistió con que fuera ése por un tema de espacio, luz, etc. Le tuve que enseñar a los niños cómo se jugaba y empezamos 'corre el anillo, por un portillo…'. Al pobrecito nadie lo pescaba mucho, así que cuando me tocó adivinar quién lo tenía dije su nombre. Automáticamente se puso de rodillas, sacó un anillo de su bolsillo y me dijo: 'Miss Maca, will you marry me?' (más tarde me explicó que no lo hizo en español porque yo siempre repetía que frente a los niños había que hablar en todo momento en inglés). Entre el shock y el llanto le dije que sí y los niños se pusieron a gritar como locos '¡la Miss Maca se casa!'. Salieron todos los otros cursos y mis compañeros a felicitarnos. Fue genial".
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