Mujer

La fiesta de Lage

Gabriel Lage, uno de los modistos preferidos por las novias y madrinas de matrimonios en Buenos Aires, presentará en Santiago una colección de vestidos de fiesta junto a grandes diseñadores como Benito Fernández y Marcelo Senra. Su desfile será parte del evento Semana de la Moda Argentina, que se desarrollará el martes 26 de abril en la residencia del embajador en Chile.

Quienes en 2009 aún no conocían a Gabriel Lage (se lee lash, como pestaña en inglés) como el buen modisto que es, se enteraron de su existencia en la crónica roja de los diarios y la televisión. Ese año, la tienda que Lage recién había abierto en la calle Pueyrredón, en pleno barrio de La Recoleta, fue asaltada en dos oportunidades, espaciadas entre sí por un par de meses. Y le vino una 'bronca', como dicen los argentinos, tan grande que tomó un lápiz y un papel y apuntó: "Nos llegó la inseguridad y es muy fuerte. Los que nos jugamos por la Argentina nos arrepentimos de no haber huido a tiempo". Luego, pegó el letrero sobre los vidrios de su destrozado local, provocando un gran revuelo mediático.

"Poco antes había tenido la oportunidad de ir a trabajar a España, pero no me fui. El robo ocurrió cuando en Argentina había una gran sensación de inseguridad, pero nadie hablaba de eso. En ese momento me pregunté: ¿por qué tengo que soportar que la gente pase al frente de mi tienda sin saber lo que ahí había pasado?", cuenta al teléfono desde su atelier de 500 metros cuadrados en la calle Callao con Las Heras. "Aunque se robaron las cosas más obvias como el plasma y los computadores, pienso que no fue un asalto tan inocente, porque desaparecieron vestidos muy bien escogidos, casi como si fuera un encargo", acusa.

Lage es hijo y nieto de sastres. Comenzó a coser a los nueve años ("en ese momento lo odiaba; no imaginaba que me iba a dedicar a esto", confiesa), abrió su primer taller en Mar del Plata en 1990 y a sus 45 años lleva cerca de una década haciendo vestidos de novia y de fiesta en Buenos Aires en un taller que ha ganado fama no solo por sus diseños, sino también por la calidad de su equipo.

En el malogrado local, que llamó Gabriel Lage Colección, ofrecía un concepto de moda inédito en su país e incluso en Latinoamérica: alta costura para llevar. ¿Y que viene a ser eso? Vestidos únicos, completamente exclusivos e igualitos a los que se hacen a medida, pero que se venden casi listos y se pueden comprar luego de unos arreglos mínimos que permitan adaptarlos al cuerpo de sus nuevas dueñas. Una opción un 30 por ciento más económica que la alta costura tradicional, perfecta para mujeres de vidas ocupadas que no tienen tiempo para ir a tantas pruebas y tomas de medidas, pero al mismo tiempo anhelan vestir un traje excepcional, hecho para ellas y, sobre todo, que no exista en el mundo otro igual.

"Hoy, mi trabajo en el taller se divide en un 80 por ciento de alta costura y un 20 por ciento de estos vestidos preparados para adaptarse, concepto que fue usado por primera vez por Giorgio Armani con su línea Armani Prive. Es, por decirlo de algún modo, alta costura llevada a la realidad", explica Lage.

¿Es muy difícil que la alta costura subsista en el siglo XXI? Hay muchos que dicen que está en vías de extinción…
No soy de los que creen que la alta costura va a morir. Hay elementos que tradicionalmente se asocian con la alta costura, como los bordados a mano sobre el vestido ya hecho, que cada vez se usan más en el prêt-à-porter de buen nivel. Y también principios propios del ready-to-wear que están llevándose a la alta costura, como en la propuesta de Armani. El concepto mismo de alta costura ha ido cambiando, adaptándose a las necesidades de distintas épocas. Para mí, lo central al hablar de alta costura hoy es ofrecer algo único, y eso se da tanto en el caso de las novias, que disfrutan de las pruebas, como en las clientas que quieren algo exclusivo pero más listo.

En alta costura siempre existe el riesgo de que el producto terminado no sea del gusto de una clienta que aprobó feliz el diseño.
No quiero sonar agrandado, pero de verdad me ha pasado muy poco. Te diría que el 98 por ciento de los vestidos que hago incluso les gustan más a las clientas que el diseño inicial. Pienso que lo principal es que se vean fantásticas de cuerpo; más delgadas, estilizadas. Eso les da un impacto inicial favorable; después empieza a importar el vestido mismo. Cuando ven que eso se está logrando, se dejan llevar por mis propuestas y quedan felices.

¿Es verdad que siempre va a ver a las novias a la salida de la iglesia?
¡Sí, me encanta! A veces tengo cinco novias en un fin de semana, o hay alguna que se casa lejos de la ciudad, pero igual trato de ir a verlas en su ceremonia, porque es el único día en que las veo 'completas'. La última prueba es bien cercana a esto, pero no es lo mismo; no tienen la carita de felicidad del día del matrimonio. Siento que ir a verlas les da un poco de fuerza, pero también es un acto egoísta, porque a mí me hace bien.

Esto da cuenta de una relación especial con sus clientas. ¿Cómo la logra?
Es importante que las mujeres se dejen llevar por su diseñador, que le tengan confianza, y que este busque que los vestidos reflejen la personalidad de quien los va a usar. Trabajo con tiempo, no menos de tres meses en cada proyecto e idealmente seis. En una primera entrevista no elijo colores ni telas; prefiero hacerlo después y sobre el cuerpo de quien las va a usar. Además, soy bastante atípico, a veces hago lo contrario a lo que se está acostumbrado. Por ejemplo, marco más el cuerpo de una rellenita. O uso una tela que compré hace cinco años. Al principio las clientas se asustan, pero después se animan. Me gusta variar, escapar de la tiranía de las tendencias: eso me da mucho entusiasmo frente a cada clienta y me ayuda a que se atrevan con algo novedoso, como la tela pintada a mano, que me encanta. Además, saben que tampoco voy a hacer nada extraño. A mí me gusta lo original, pero elegante.

Usted siempre dice que ha tenido éxito sin necesidad de relacionarse con la farándula. Sin embargo, la noticia del momento en Buenos Aires es que le hará el vestido de novia a la famosa modelo Ingrid Grudke, de la generación de Dolores Barreiro…
En Argentina se usa mucho prestar vestidos para eventos, y eso es algo que yo no hago, porque me desprestigiaría. No tengo clientas que quieran usar un vestido que ya se puso alguien, no importa quién sea ese alguien. Solo a Ingrid le hemos prestado alguna vez, porque es amiga y logra convencerme (ríe). En el año 1995, cuando ella recién se estaba haciendo conocida, se miró al espejo con un vestido mío antes de un desfile y me dijo: cuando me case, el vestido me lo vas a hacer vos. Y así fue.

Mirtha Legrand también se ha vestido con usted…

Sí, y causó polémica, porque usó para un matrimonio un vestido que le hice para la entrega de los premios Martín Fierro. Acosada por la prensa, dijo algo así como 'soy Mirtha Legrand y me pongo lo que quiero'.

¿Le pasa mucho eso de que la gente vuelva a usar vestidos suyos, a pesar de que en su mayoría son hechos para lucir en ocasiones de gran exposición?
Más me ha pasado que una novia vuelva para que le haga el vestido de sus segundas nupcias. O que una de las primeras novias que vestí llegue con su hija para la fiesta de 15 o su bat mitzvah. Me hace sentir un poco viejo, pero es fantástico.

Con gran parte de su agenda ocupada en la creación de vestidos a medida para novias y madrinas, Lage no hace, como gran parte de los diseñadores, una colección por temporada. Es más: su afán por crear con libertad es tal que la sola idea de tener un hilo conductor para dar coherencia a una colección le aburre. Pero esto no quita que hace un año haya decidido empezar a participar más en los circuitos tradicionales de la moda. "Hoy en mi taller sentimos la seguridad de que podemos empezar a abrirnos sin descuidar el trabajo de siempre. Por eso empezamos a decir que sí a cosas a las que antes decíamos que no", explica.

El primer paso que ha dado en esa dirección fue ofrecer un desfile en Pasarela Punta del Este, en enero de este año. Luego, desfiló en Buenos Aires Alta Moda, en marzo. Y ahora vendrá a Chile, para participar en un gran desfile organizado por Fenix Entertainment Group. Bajo el nombre de Semana de la Moda Argentina, presentará en la residencia de su embajador, el martes 26 de abril, las propuestas de cinco destacados creadores de moda (Lage, Benito Fernández, Francisco Ayala, Marcelo Senra y Charles Calfún) y algunas marcas de retail argentino. El día siguiente del desfile, los participantes tendrán una rueda de negocios en el hotel W, cuyas invitaciones se consiguen a través del mail scomercial@embargentina.cl.

"Mi único objetivo es mostrar lo que hago y después ver qué surge. Soy más diseñador que comerciante", concluye. "Pero si alguna boutique chilena se tienta con la idea de vender mi ropa, yo feliz".

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