Hombres

César Caillet

Está tan seguro de sus dotes artísticas, que cree que gracias a ellas pudo soportar el pésimo trato que el actor Marcelo Alonso le dio siendo su profesor en la escuela de teatro.

  • Revista Mujer

Compartir vía email

Aunque actualmente el actor César Caillet (35) está actuando en la obra Páramo, dirigida por Luis Ureta, los televidentes lo siguen recordando por su personaje de gay en ¿Dónde está Elisa? “Javier impactó harto. Al nivel que a tres meses de terminada la teleserie, la gente continúa parándome en la calle para polemizar”, dice, y luego me habla de su formación teatral, de todos los obstáculos que tuvo que sortear en la Escuela de Teatro de Fernando González. “Lo peor fue toparme con la mala barra de Marcelo Alonso. Él era mi profesor y me hizo, literalmente, la guerra. Se ensañó conmigo y me trató pésimo”, cuenta.

–¿Pero cómo? Si parece que él no rompe un huevo al lado de su pareja (Amparo Noguera) –le pregunto impresionada de que dicho churrazo haya maltratado a alguien. Pero Caillet me aclara que, al menos en su caso, Alonso se dejó llevar por prejuicios. “Sospecho que como no soy feo, creyó que sólo era el típico niño lindo que quería aparecer en la tele… Pero luego, en el examen de egreso, igual le demostré que me la podía y cambió completamente su trato”, relata explicándome que en las escuelas de teatro siempre es así, que normalmente ningunean a las caras bonitas. “Tener buen físico no te ayuda en nada, tienes que actuar 10 veces mejor que los feos para que te reconozcan. De hecho, a los poco agraciaditos siempre les dicen que su interpretación fue fantástica”, me comenta, y reconoce que esos mismos feítos tan alabados, después no agarran ni medio personaje en las telenovelas.

Luego seguimos hablando de las apariencias yme confiesa que si bien su look no le ayudó mucho en su época de estudiante, sí le sirvió para trabajar como vendedor de una exclusiva marca de ropa. “Debido a mi tipo, me transformé en una especie de ícono de la tienda. Durante todo el tiempo que estuve allí buscaron pura gente como yo, delgados y con mi mismo peinado para trabajar”.

–Entonces…deben haberte considerado superbuenmozo –le digo, pero sólo sonríe, explicándome que igual se considera aceptable.

Pero no sólo de cuerpo, sino también de mente y espíritu. “Guardo un equilibrio integral”, me cuenta y luego, por largo rato, entrega detalles de su peculiar enfoque de la vida. “Creo fuertemente en la filosofía holística… Ante cualquier dolencia de salud, acudo altiro dondemi psicoterapeuta espiritual. Además recurro siempre a chamanes”, me dice poniendo unamirada tan mística que hasta me dan ganas de sumarme a su visión de mundo.