Mediacenter « »

Mujer

Katyna Huberman

“Nada es más entretenido que tu hijo”

Guerrero afamado. Eso significa Lou, el nombre que la actriz y su pareja, el músico Jimmy Frazier, escogieron para su primer hijo. El pequeño “guerrero” cumplirá siete meses en septiembre y su madre dice que no hay mejor panorama que estar con él. Por eso, se va corriendo a su casa después del programa que conduce en radio Zero y hace lo mismo tras las jornadas de grabación de la nueva teleserie de TVN. “Me creo la muerte con mi guagua”, sintetiza en su estilo tan natural.

Seguramente, hace uno o dos años Katyna Huberman (37) no habría observado el reloj en medio de una entrevista. Su relajo y espontaneidad no se lo hubiesen permitido. Lo más probable es que en esa época hubiera pedido otro café cortado y tal vez un tercero para continuar la conversación. Y quizá no habría advertido, con tanta vehemencia, que los sesenta minutos dispuestos para este encuentro están a punto de expirar. Casi parece estar contando los segundos que restan. Pero su argumento es irrebatible. Se llama, simplemente, Lou. Y la actriz desglosa su excusa con tanta ternura que no queda más que dejar que se marche. Qué decir. Es su primer hijo, nació el 2 de febero y su nombre significa ˝guerrero afamado˝. Imposible competir con él. Ya lo saben sus amigos, familiares y compañeros de trabajo. Como ella misma dice, nada es más entretenido que estar con su niño. Nada. Ni el café pos jornada laboral. Ni la fiesta que dura hasta la madrugada. Ni un paseo a la playa. Ni menos una entrevista a las cuatro de la tarde de un lunes lluvioso... Salvo si está Lou. Por eso, cuando acabe el tiempo fijado para esta conversación, la actriz se despedirá amablemente, saldrá del café, cruzará la avenida Ricardo Lyon, caminará las pocas cuadras que la separan de su departamento, abrirá la puerta, abrazará a su guagua y lo besará. Tal vez, le invente una canción como las muchas que le ha creado junto a su pareja, el bajista Jimmy Frazier. Y puede que a la mañana siguiente lo arrope, lo instale en su cochecito y camine cuadras y cuadras por la comuna de Providencia. Uno, dos, tres, cinco kilómetros, como lo hace cada día. Porque a ella no le incomoda el frío. Qué le va a importar si –como también dice– se cree la muerte paseando con su ˝cachorro˝. Y el ˝guerrero afamado˝ reirá y reirá como lo ha hecho desde que tiene dos semanas.

Ríe a carcajadas

“Es muy tranquilo, no sé si es porque mi embarazo fue gozado, salido, carreteado y dormido, pero él se adapta a todo. De repente, se queda callado, observa y después ríe a carcajadas. Es un exquisito, un regalo y desde que tiene dos meses duerme toda la noche. Va a todas partes con nosotros; a las tres semanas (de nacido) ya andaba en la playa, porque su padre tenía que tocar en el Festival de Viña”, cuenta la actriz, quien hace un mes se reincorporó al área dramática de TVN. Fue convocada para actuar en Los Ángeles de Estela, la nueva teleserie vespertina de la estación, que será protagonizada por María Elena Swett y Jorge Zabaleta. Además, el 30 de junio arribó al programa El País de las Maravillas (radio Zero, 19.00 hrs.), donde es una de las conductoras junto al periodista Ignacio Franzani y la actriz Javiera Contador.

–Al parecer, ustedes optaron por no cambiar su estilo de vida, sino que incorporaron a su hijo a sus costumbres.

–Él se integró demasiado bien, incluso desde el embarazo. Siempre estuvo conectado con nuestras horas (de descanso); me acostaba, él me pegaba unas patadas y, como se daba cuenta de que no había quórum (para seguir despiertos), no se movía más. Ahora es igual: si dormimos, duerme; si salimos a almorzar, lo llevamos; si vamos a tomar desayuno con amigos, está con nosotros.

–Hay papás que deciden “guardarse” durante los primeros meses. No salen y ven a muy poca gente.

–A mi hijo no lo tocó casi nadie hasta que tuvo un mes, pero no porque pudiera contraer una infección o algo parecido, sino porque creo que es un estrés muy grande salir de la guata (de la mamá) y aparecer en este mundo. Creí que lo mejor era dejarlo dormir. Me preguntaban: “¿Lo puedo tomar?”, yo les decía: “No, porque está durmiendo. ¿Te gustaría que te despertaran?”.

–Muchos padres primerizos leen manuales sobre cómo cuidar a una guagua y los siguen al pie de la letra. ¿Leíste? ¿Te impusiste pautas para criarlo?

–Lo que me interesaba era ayudar a mi hijo a que aprendiera a dormir para hacerle una vida más fácil a él y a nosotros, pero más que nada a él, porque alguien que duerme mal no tiene un buen día. Leí (textos) sobre eso, armé mi método y fuimos muy rigurosos.

–En qué otros temas se pusieron de acuerdo?

–Con Jimmy siempre estuvimos de acuerdo en cómo nos gustaría criar y educar a un hijo. No queríamos que fuera un niño mamón ni que estuviera encerrado, por eso, lo sacamos (de la casa) desde el principio y todas las mañanas paseo con él.

–Por lo que cuentas, parece que ser mamá no ha sido un estrés para ti.

–No, me encanta estar con él, me entretiene. Lo disfruto mucho; salimos solos y me creo la muerte con mi guagua. Me siento en un café con mi cachorro en los brazos y lo paso chancho. También sale solo con su padre.

–¿Es como lo imaginabas?

–¿Al padre?

–No, la maternidad.

–Nunca pude imaginar lo que sería. De repente, a una le dan ganas de tener un hijo con alguien en especial, pero nunca sospechas lo que realmente es. Crees que puedes ponerte medianamente en ese lugar (de la maternidad), pero es más abismante; hay mucho más espacio para dar amor del que jamás pensaste. Y es tan agradable dejar de pensar en una misma.

–¿Pensabas mucho en ti?

–Siendo unamujermayor y sola, obvio que te concentras en ti. ¿En quién más? Ya: en ti y en tu pareja. También te puedes preguntar: ˝¿Llamaste a tu mamá? ¿Hablaste con tu papá?˝. Pero tener un hijo es otra historia: nunca más vuelves a estar en primer ni en segundo plano. Sin dejarte botada, quedas al final, pero ese abandono me agrada; me encuentro mejor persona.

–Has tenido un apego fuerte con Lou, pero ahora volviste a trabajar. ¿Cómo ha sido ese proceso?

–Se suponía que debía volver cuando Lou tenía tres meses y medio, pero el tema se dilató (el inicio de la teleserie) y fue muy bueno para mí, porque cuando me di cuenta de que debía regresar, me angustié y dije “¡chuuuuta!”. O sea: feliz de retomar la pega, pero aunque no lo quieras, internamente piensas: “Voy a dejar de darle leche”. Yo lo pasé increíble dándole pechuga a mi guagua, por lo tanto, para mí era un tema muy importante. En el minuto en que me dijeron “vamos a partir” (las grabaciones), me angustié un poco y de inmediato me bajó la producción de leche. Ahí dije: “Parece que es el momento de dejar de darle poco a poco”. Y así lo hice en los meses siguientes. Por lo mismo, no fue un shock ni para él ni para mí. También empecé a retomar mis cosas lentamente; a los tres meses volví a hacer yoga yme inscribí en un curso para ser profesora (de esa disciplina). Dos sábados delmes estoy fuera demi casa todo el día y el padre se hace cargo. La primera vez quería llamar a cada rato; sabía que él estaba bien, pero necesitaba preguntar: “¿Qué han hecho? ¿Se rió? ¿Comió?”. Pero ya no me resulta traumático salir. Por suerte, hace cuatro meses tengo una nana muy consciente, y salgo tranquila, pero el tema es que me voy y lo echo de menos, porque nada es más entretenido que tu hijo.

–Lo bueno es que quieres regresar por entretención y no por aprensión.

–Quiero volver a mi casa para jugar con él, me encanta cuando se ríe, cómo mira a los ojos... Hay tanto que aprender de un niño. Claro, una va compensando; la pega me llena la vida también, pero extrapolando las cosas, dices: “Sí, qué rico, voy feliz a mi trabajo, pero quiero llegar a mi casa”.

–¿Te has observado en situaciones un poco ridículas, de ésas que dijiste que jamás ibas a hacer?

–Ah, bueno, sí... Partiendo por la forma en que le hablas. Típico que dices “yo no le voy a decir ‘ticuicuicuquiqui’˝y es lo primero que haces.

–Entonces caíste en todos los lugares comunes que alguna vez dijiste que no caerías.

–En absolutamente todos. Cuando antes estaba en algún carrete y escuchaba decir “que el niño, que la nana...”, yo le comentaba a mis amigas “uy, la mina latera”, y siempre terminaba conversando con los hombres. Ahora no: hablo de la nana, de los niños y me como todo lo que dije en algún momento. También hago cosas que no hacía. Yo puedo ser muy extrovertida, pero con la gente que no conozco, me transformo en un ser muy tímido. Pero desde que me embaracé, solidaricé con todas las minas embarazadas que veía. Les preguntaba: “¿Cuántos meses tienes? ¿Qué sientes?”. Y cuando ahora veo una guagua, me derrito y hablo con la mamá. Soy una mina más entre todas las minas.

–¿No te complica?

–Para nada. No dejan de interesarme otros temas, pero a partir del embarazo se me abrió un nuevo espacio y de ahí para adelante mi mundo cambió. Si antes era defensora del cuento femenino, ahora lo soy más.

–¿Jimmy va a la par contigo en la crianza de Lou?

–Él es ciento por ciento papá. Cuando le dije que necesitaba que estuviera dos sábados del mes con él (por el curso de yoga), se la jugó altiro. Y los días que voy a la radio (lunes, miércoles y viernes), llega antes de que me vaya, le da la comida, lo baña, le da su papa, lo acuesta y lo hace dormir.

–¿Le toca la guitarra?

–Sí y el bajo también, y le canta. Entre los dos le inventamos canciones y al Lou le dan ataques de risa... Viste... Me pongo a hablar de él y no paro.

Elisa, la crisis, la píldora y Bachelet

Pudo estar en la teleserie más exitosa del año. La que marca hasta 50 puntos de rating. Pero cuando ya estaba confirmada en el elenco de ¿Dónde está Elisa?, se había embarazado y no pudo ser parte del proyecto. No se lamenta ni una sola vez de no haber integrado esta producción tan valorada por la audiencia (“tengo un hijo precioso”, dice), pero tampoco le es indiferente. La ha visto como una espectadora atenta, concentrada, curiosa, salvo las noches en que su cansancio de madre primeriza la ha derrumbado. “La encuentro excelente, todos actúan increíble, pero la Sigrid (Alegría) está descollante. Da placer ver a los amigos haciendo algo tan bueno”, comenta.

–Qué es lo que te gusta de Sigrid Alegría?

–Que siendo víctima (su personaje), llego a detestarla a veces, porque es tan boba; se mete en la investigación, toca las evidencias... Con su actuación, logra identificar una persona común y corriente.

En la nueva teleserie de TVN, Los Ángeles de Estela, Katyna Huberman interpretará a una enfermera que cuida a un falso enfermo (Cristián Riquelme) y se hace cómplice de él. La producción dirigida por María Eugenia Rencoret cuenta la historia de un grupo de amigos cuyo negocio quiebra y para resurgir, aceptan trabajar en una peluquería top, sin conocer el rubro. En su punto de arranque, el guión (original de Hugo Morales) aborda el tema de la crisis económica que golpea al mundo desde septiembre de 2008. Claro que lo hace en tono de comedia.

–¿Cómo has observado la crisis económica?

–Todos estamos en crisis; te llegue más o te llegue menos, tienes que solidarizar con el resto. Yo he pasado muchas crisis (de este tipo) en mi vida y, por suerte, ahora estaba con contrato (con TVN), si no estaría llorando igual que muchos chilenos. Mi manera de aportar a esta situación tiene que ver con la vida austera que llevo, porque trato de ahorrar y de reciclar.

–¿Ahorrabas antes de la crisis?

–Lo venía haciendo desde hace tiempo. La gente cree que los que trabajamos en televisión ganamos millones de millones y no es así. Cuando la situación (económica) se pone compleja, es difícil para todos.

–¿Qué reciclas?

–Vidrio, plástico, pilas... En mi edificio hay 6 departamentos y todos los dueños somos amigos. Tenemos una secadora de ropa que compramos en conjunto y nos vamos turnando para usarla. En mi casa pusimos ampolletas de ahorro de energía, tenemos un solo auto, yo ando en bicicleta y camino harto. Creo que ésta es nuestra manera de aportar: teniendo una forma de vida que nos corresponde, porque ¿para qué vas a vivir haciéndote el que tienes más lucas, si después te tienes que endeudar?

–Muchos se preguntan cómo mantener estas estrategias que han surgido con la crisis.

–Por suerte, como te contaba, yo y mi pareja lo adoptamos desde hace tiempo. Hay veces que no nos alcanza para hacer todo lo que queremos, y hay otras en que entran más lucas por el lado de él. Pero cuando no podemos, decimos: “Ya” y listo, porque lo más importante es que los dos estemos bien y que nuestro hijo esté sano. Sinceramente, después de tener una guagua, todo te da lo mismo. El punto de vista de una persona “normal pero con opinión”. Eso es lo que intenta proyectar en El País de las Maravillas, su nuevo programa radial (antes condujo Sandía con la periodista Natalia del Campo). Un espacio que mezcla información de todos los ámbitos, desde la alta política hasta cuestiones triviales.

–Entre los temas que te ha tocado debatir, ¿en cuál te jugaste tu opinión?

–En el de la píldora del día después... (que implica) el derecho a decidir; a que existan opciones... Los políticos tienen que trabajar para que haya una buena educación sexual en el país; hay que entregar herramientas para que las personas se cuiden y no se embaracen; se debe enseñar el uso del condón y de los sistemas anticonceptivos, y hacer charlas en las escuelas, en las poblaciones. Pero como a todo el mundo esto le da miedo, no se hace y la gente, sobre todo la que no tiene recursos, sigue sin saber de sexualidad. Entonces, como no reciben información, al menos deben acceder a la píldora del día después.

–En el último tiempo se publicaron dos encuestas que arrojaron alta aprobación para la Presidenta Bachelet. ¿Te sorprendió que obtuviera más de un 70% de apoyo?

–Me encantó.

–¿Pero te sorprendió?

–Sí y no. Después de todas las críticas que le han hecho, obviamente que te puede sorprender, pero no me llamó tanto la atención, porque considero que ella tiene un carisma que nadie tiene. Refleja algo maternal: cuando la escuchas, sientes que te está cuidando. A pesar de todo lo que digan, sigue ahí, muy parada, con su traje de dos piezas, diciendo: “Esto lo vamos a enfrentar así”. Y tan mal no estamos, porque el país no se fue al hoyo con la crisis.

–Lo que sorprende es que exista un alto porcentaje de ciudadanos que no votó por ella, pero que aprueba su conducción.

–Creo que hay mucha gente a la que le gustaría que Bachelet se repostulara a la presidencia (Nota de la redacción: en Chile no existe la reelección para el período inmediatamente siguiente). Esas personas ahora votarían por ella, porque no les atraen los otros candidatos... A mí me da gusto (la aprobación a la mandataria), porque después de que en un momento la trataban de “gordi aquí” y “gordi allá”, o que le criticaban hasta si andaba en traje de baño, muchos aprendieron a valorarla.

Gracias por leer este artículo. Si quieres puedes dejar un comentario, estos son siempre leidos y bien apreciados.
También puedes compartir esta información utilizando los siguientes servicios:

#{message}

gravatar

por: #{author}

#{date}

Consorcio Periodístico de Chile S.A. Derechos reservados
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.
¿Necesita Información Comercial?